martes, 9 de junio de 2015

De fuego después


Mi vida entera
es de ella.
La que tengo,
la que sufro,
la que sé.
Entre racimos de uvas
me condena,
para liberarme luego
envuelto en sus brazos de
fuego después.

Mi vida entera
es de ella.
La que puedo,
la que siento
tibia entre mi piel.
Aunque casi nunca
le pida lo que quiero
y se quede en deseo
el aire que respiro de
fuego después.

Y me quede esperando
mirando hacia abajo
(soñando tal vez)
en un rincón del cuarto
durmiendo caricias de
fuego después.

Como un pájaro sin nombre
que nombra y no es,
que se arrulló en la casa
tiritando de miedo,
por temor a ser visto
al verla volver.

domingo, 7 de junio de 2015

Claveles prestados


podría escribir sin
tantos vericuetos, podría
empezar a de cir
la verdad alguna vez, no
para que me crean, si no
como des
                ahogo.
¡Bueno!
Eso creía que era
lo que estaba haciendo.
Pero a las pa la bras
se las llevó el vien
to, y entre clave
les prestados,
                       en
otra cosa
               pensando,

                                lo escribí.

jueves, 4 de junio de 2015

Como un canto de gitanos


De ver colgadas las llaves
en la casa,
con las puertas abiertas.
De mirar caer
las hojas de los árboles
resecas.
No sé:

de soñar viajes al besarnos
y esperar.

De contarnos.

De llorar lo que ella ríe,
que sonríe lo sufrido,
como un canto de gitanos:
          aturdido
          herido
          yugoslavo,
          que intentaron llevarte cuando niña
          y te soltaron,

          y te llevaron los aros
                                            que perdiste por error,
                                            que busco desde aquel día como un loco:
          tus orejas
          tu cuello
          tu cabello
              todo

          tu meollo.
No sé:

De soñar viajes al besarnos
y esperar.

De juntar las hojas en la espera
                               en la reja
                               que espera tu regreso hacia mi boca,
                               como esas chicas de Girondo rotas
                                         que se sueñan
                                         que se sienten,
                                         que se deshacen
                                                                    al tocarlas con la arena,
como si quien mirara al instante fuera visto,
y te trajeran de vuelta los gitanos
con su canto,

con sus carpas y sus toldos,
sus celestes y dorados,
con su blanco,
con sus pies descalzos
entornados en la puerta,
con su llanto.
No sé:

De soñar viajes al besarnos
y esperar.

Siempre hay alguien
que escribe lo que digo.
De no habérmelo contado
no tendría forma de saber
lo ya sabido,
los ojos encendidos azulados
que miraban con lágrimas de hule
                                                       mi corazón
                                                                          aún cautivo.

Una lágrima tuya
y se me apaga el mundo,
como un canto de gitanos
desde adentro.

¡Hay cosas que a una mujer no se preguntan!
Si no fuera por mi amor,
no regresabas.


miércoles, 3 de junio de 2015

Formosa


“En estos días no sale el sol, sino tu rostro”
Más lindo que la tierra, más lindo que una flor.
Más lindo que algún cielo que hayan visto mis ojos.



La que llora por las noches
tibia entre mis brazos
La que florece en el jardín
La que no puede dormir
La que espera

La que escucha canciones
en la siesta tarde compañera
La que cuida mis deseos
La que canta y repite balbuceos
La que espera

La que escala la montaña
trepando soledades
La que es roca
La que es piedra
La que lleva mis manos a su boca
La que espera

La que grita
La que agota
La que irrita
La que es lluvia mojada por el viento
La que es siendo
La verdadera nosotros
La que espera

La que imita

La que es otros
atrapando cada beso que recibe
en el exceso
La que vive
La que es eso
La que espera

La que es hiedra
La que riega flores, los colores con su canto
La que es arena
La que es río
La que es mar
La que es rosa
La diferente, cualquier cosa
La que duerme, amorosa
¡Hermosa!
¡Hermosa!

La que es mate
La que es cueva
La que es sol
La que es calor en invierno
Al lado mío
La que espera

que se cubra, que se quiebre
que se pinten las montañas de amarillo
La que es brillo
en sus ojos de Graciela

La que está pintada de color
La que es amor
La que es ganas
La que es clara
La que cesa

La que reza sin saber
La que es hada
La que es sed
La que es luciérnaga

La que es guía

La que tiene corazones en su cama
La que es hija y es mujer
La que es mañana

La que hilvana
La que es cuento
Barranca, laguna, riacho, bosque

La que es norte

La que apaga las nubes con su llanto
La que es… cuanto
La que es ropa
La que es sopa
La que es copa
La que es provincia en el venir

¿Quién soy yo para decirte todo esto?
Para describir lo que sos. Sí, soy tu padre
Sí, te soñé en cada lugar que te busqué
En qué viajé
En los que estuve:
en Congreso, en Palermo, en Bánfield, en Natales
en Sierra de la Ventana, en Mar del Tuyú, en Florianópolis
en Torres con más fuerza, en Los Cardales
en algunos lugares espirales
que son más, que no me acuerdo

Pero no me hagas caso
Sí, yo no sé. Sí sos vos la que hoy espera
Sí, yo no fui
Sí, es por amor lo que escribí
Te comparé, te adelanté donde no fui

Sí, yo no conozco Formosa



Se especula con que el nombre Formosa deriva de una locución latina que significa “hermosa” y que habría sido dado por los conquistadores españoles al navegar por el río Paraguay. También puede ser una variante de fermosa (la más hermosa).

domingo, 31 de mayo de 2015

Gritos como ecos


Es un contragolpe, una mancha en la pared borrosa
que las máscaras colgadas sin ojos confunden
Es una moneda que gira a la izquierda y que no cae.
Es quedarme a un costado, como si no fuera mío
el lugar que ocupo
que todos me reconocen menos yo
                                                        que dudo
                                                        que niego
                                                        que rechazo
Ni siquiera se darían cuenta que me pasa esto
                                                                         que sufro
                                                                         que esquivo
que espero lo que nunca va a pasar, que no digo
                                                                             que me duele
                                                                             que no sé
                                                                             que no sé
que no me entenderían (si no pueden)
los gritos con sus ecos, sus tonos, sus bemoles
que nadie atiende, que no les importan, que no escuchan
                                                                                           sólo yo
                                                                                           sólo yo
y mi oído temblando de aturdido
porque no hay tal golpe, ni tal miedo
¿y si lo hubiera?, ¿si todavía estuviera?
estaría vagando preso en el mar de mi memoria
                                                                             seco de adjetivos
y de esto los demás se fueron enterando porque yo se los conté
Por eso me molestan:
uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, once, doce, trece
Tantos
tantos que ya no hay donde esconderse



domingo, 24 de mayo de 2015

Pedro es el poema


La calle se termina,
aquí paso mi vida,
aquí me dejó el amor.

“Canción anónima”

Pedro es el poema
de una calle en La Habana,
en Buenos Aires
en Guadalajara
¡En Santiago no sé!

Pedro es el poema
de un Chile desolado
sucio
empantanado
¡Qué Santiago no ve!

O no quiere mirar
que no es lo mismo
sino como iba a hacer
para dejarlo solo

¿Sabés que dicen Santiago?
que ya está
que ya no sufro
que me muero
estrangulado en la garganta
por tus dichos
si fue más lindo
lo que me dijiste
de lo que hiciste por mí
En cambio vos
negás lo que te pasa
tapando el sol de un beso
con las manos aún tibias
como una pluma de nieve
Si un amor carmín
de tu boca aceituna
una tarde me ahogó.


“Lemebel no necesita escribir poesía para ser el mejor poeta de mi generación”
Roberto Bolaño


Tanto fuego


A la memoria de Perlongher y Lemebel


COMO UN FUEGO
peligroso
en el que el desamparo
se aprovecha de algunos,
y a los demás los evita
por miedo al contagio.
Como si
el roce de cuerpos
provocara
una mancha
que no sale con nada,
indeleble,
venenosa,
congelada.
Marchita
en el verano leopardo
de su calle calor.
Cuando un beso profundo
mordiendo la lengua
encendió el asfalto
que quemó a los dos.